Entrad y respirad. Podemos sentir el aire de tiempos antiguos, tiempos ya pasados. Antiguas botas centenarias en las que se produjeron litros y litros de vinos durante generaciones enteras presiden la gran sala de techos elevados. Bienvenidos a uno de los más antiguos “cellers” de Mallorca.

Can Amer ha recogido el legado de aquellos establecimientos tradicionales donde sólo se vendía vino y donde luego comenzó a germinar la cocina mallorquina en formato de restauración.

La tradición y la historia se pueden apreciar por los cuatro costados de nuestras paredes encaladas. La decoración y el ambiente de la sala evocan tiempos pasados. Es como sumergirse en un baño de historia. Si no fuera por lo rigurosos manteles blancos, las copas bien alineadas y los cubiertos perfectamente colocados y relucientes podríamos pensar que entramos en una fotografía en cuatro dimensiones del siglo pasado.